El “perro guardián” de la dictadura sandinista llega a la ONU

El régimen envía a la ONU a su operador de la represión transnacional contra opositores y exiliados.

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DaríoMedios Internacional

9/20/20266 min read

Jaentschke no llega a Naciones Unidas como un funcionario cualquiera. El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) lo identifica como parte de un grupo de alto nivel que tomó decisiones y dirigió acciones dentro de la estrategia de represión transnacional desplegada por la dictadura Ortega-Murillo contra sus adversarios en el extranjero.

Según los expertos, entre 2021 y 2023, mientras ocupaba importantes cargos diplomáticos, Jaentschke estuvo vinculado a la utilización de estructuras diplomáticas y consulares para rastrear, vigilar e intimidar a nicaragüenses exiliados. Ariela Peralta, integrante del GHREN, sostuvo que estas estructuras fueron instrumentalizadas como parte de una política para perseguir a la disidencia dondequiera que se encontrara.

Reed Brody, también integrante del grupo de expertos, señaló que Jaentschke ayudó a dirigir inteligencia política contra exiliados cuando se desempeñaba como asesor presidencial de alto nivel. El informe del GHREN describe, además, mecanismos que incluyen vigilancia, hostigamiento, campañas de difamación, uso indebido de mecanismos de Interpol, confiscación de propiedades y represalias contra familiares de opositores que permanecen en Nicaragua.

La persecución ha alcanzado incluso a periodistas que ya habían conseguido escapar de Nicaragua. Algunos han tenido que abandonar nuevamente los países donde buscaron refugio y emprender un segundo exilio para salvaguardar sus vidas, una muestra de cómo la represión puede continuar más allá de las fronteras nacionales.

Una maquinaria que alcanza al exilio

El aparato señalado por Naciones Unidas opera en distintos países donde se concentra la comunidad nicaragüense en el exilio. El GHREN ha documentado una red de vigilancia con presencia en varios países y ha advertido sobre el uso de estructuras estatales para mantener bajo presión a opositores fuera del territorio nacional.

En los últimos meses también se han registrado ataques contra opositores nicaragüenses en el exterior. La Prensa reportó atentados en Trojes, Honduras, y en San José, Costa Rica, mientras que otros opositores han sobrevivido a intentos de asesinato o han sido asesinados fuera de Nicaragua. Entre los casos mencionados están João Maldonado, quien ha sobrevivido a dos atentados, y los asesinatos de Roberto Samcam, Jaime Luis Ortega y Rodolfo Rojas Cordero.

Estos hechos forman parte del contexto en el que el nombre de Jaentschke aparece en el informe del GHREN: una estructura que, de acuerdo con los expertos, no se limita al control y la persecución dentro de Nicaragua, sino que extiende sus mecanismos hacia los países donde se refugian sus críticos.

De la inteligencia a la Cancillería

La trayectoria de Jaentschke dentro del aparato estatal se remonta a los años ochenta. De acuerdo con los reportes sobre su trayectoria, trabajó en la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), vinculada al Ministerio del Interior, y posteriormente realizó labores de inteligencia desde la embajada nicaragüense en Honduras.

Con el paso de los años, la dictadura lo convirtió en uno de sus operadores diplomáticos y le asignó más de una decena de cargos de representación en distintos países. En septiembre de 2024 fue nombrado cocanciller y continúa actualmente en ese puesto, desde donde forma parte de la estructura diplomática del régimen.

Su permanencia en un cargo de alto nivel contrasta con los señalamientos formulados por los expertos de Naciones Unidas sobre su presunta participación en la arquitectura de represión transnacional.

Ortega y Murillo lo mandan a Naciones Unidas

Rosario Murillo anunció el viernes 18 de septiembre que Jaentschke viajaría este domingo a Nueva York junto con la misión nicaragüense ante Naciones Unidas. La propia Murillo dijo que estarían pendientes de su agenda y reuniones durante su participación en la Asamblea General.

El 81.º período de sesiones de la Asamblea General se celebrará en Nueva York entre el 22 de septiembre y el 2 de octubre. Jaentschke participará en representación oficial de Nicaragua mientras mantiene el cargo de cocanciller de la dictadura.

Así, el mismo régimen que ha sido señalado por Naciones Unidas por desplegar una maquinaria de persecución contra sus críticos fuera del país envía a uno de sus funcionarios identificados dentro de esa estructura a ocupar nuevamente un espacio diplomático internacional.

Mientras periodistas y opositores han tenido que abandonar Nicaragua y, en algunos casos, emprender un segundo exilio para proteger sus vidas, Jaentschke llega a la ONU como representante oficial de la dictadura Ortega-Murillo y con el respaldo de quienes continúan manteniéndolo en el poder.

El viaje ocurre mientras el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) identifica a Jaentschke como una de las figuras involucradas en la estructura de alto nivel que coordinó acciones de vigilancia, intimidación y persecución contra nicaragüenses considerados adversarios de la dictadura, incluso después de que abandonaron el país.

El operador de la represión más allá de las fronteras

La represión de la dictadura Ortega-Murillo no se ha limitado al territorio nicaragüense. Con el éxodo de miles de ciudadanos después de la crisis política y social de 2018, el aparato del régimen extendió sus mecanismos de vigilancia y presión hacia países donde se refugiaron opositores y críticos.

Es dentro de esa estructura que aparece Jaentschke.

De acuerdo con el GHREN, entre 2021 y 2023 el actual cocanciller formó parte de un círculo de alto nivel que utilizó estructuras diplomáticas y consulares para obtener información, vigilar y ejercer presión sobre opositores en el extranjero.

Los expertos han descrito una red de represión transnacional que habría recurrido a distintas herramientas para mantener bajo vigilancia a quienes abandonaron Nicaragua: hostigamiento, campañas de desprestigio, utilización de mecanismos de Interpol, confiscación de propiedades y represalias contra familiares que permanecían dentro del país.

Ariela Peralta, integrante del GHREN, ha señalado que estas estructuras fueron instrumentalizadas con la finalidad de “eliminar la disidencia donde quiera que se encuentre”.

El experto Reed Brody también ha señalado a Jaentschke por su participación en la dirección de inteligencia política contra exiliados cuando ocupaba un cargo de alto nivel dentro de la estructura presidencial.

El señalamiento coloca al actual jefe de la diplomacia nicaragüense dentro de una maquinaria que, según los expertos, buscaba que abandonar Nicaragua no significara escapar de la presión del régimen.

De la inteligencia sandinista a la Cancillería

El perfil de Jaentschke ayuda a entender por qué su nombre aparece asociado a labores de inteligencia.

Su trayectoria dentro del aparato sandinista comenzó en los años ochenta, cuando estuvo vinculado a la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), participando en labores relacionadas con los organismos de seguridad del entonces Gobierno sandinista.

Posteriormente desarrolló funciones de inteligencia desde la embajada de Nicaragua en Honduras y construyó una extensa carrera diplomática, ocupando más de una decena de cargos en el servicio exterior.

Pero su vínculo con el aparato del régimen no terminó con aquellas funciones.

Desde septiembre de 2024, Jaentschke ocupa el cargo de cocanciller y continúa formando parte activa de la estructura de poder de Ortega y Murillo. Desde esa posición participa en la política exterior de la dictadura y en las respuestas oficiales frente a gobiernos y organismos internacionales que cuestionan al régimen.

La persecución también llegó a Costa Rica

El papel de la Cancillería bajo Jaentschke también ha quedado expuesto en sus actuaciones frente a Costa Rica, uno de los principales países de acogida para nicaragüenses que huyeron de la persecución política.

El régimen ha enviado comunicaciones oficiales a las autoridades costarricenses para cuestionar declaraciones y actividades realizadas por opositores nicaragüenses radicados en ese país.

Estas acciones forman parte de una política más amplia de presión sobre los exiliados, quienes continúan denunciando desde el extranjero las violaciones de derechos humanos cometidas por la dictadura.

El nombre de Jaentschke vuelve así a aparecer en un escenario donde la frontera entre diplomacia y persecución política resulta especialmente cuestionada por los organismos internacionales.

Los ataques contra opositores fuera de Nicaragua

Los señalamientos del GHREN adquieren mayor relevancia por los hechos registrados contra opositores nicaragüenses en el extranjero.

El informe de los expertos recoge casos de ataques y atentados contra exiliados, además de asesinatos y otros episodios que han generado preocupación sobre la capacidad del régimen para extender sus mecanismos de intimidación fuera de Nicaragua.

Entre los casos documentados figuran los ataques contra João Maldonado, sobreviviente de dos intentos de asesinato, así como los asesinatos de Roberto Samcam, Jaime Luis Ortega y Rodolfo Rojas Cordero.

También se mencionan atentados registrados en Honduras y Costa Rica contra opositores nicaragüenses.

En ese contexto, la llamada represión transnacional deja de ser únicamente una expresión política y se convierte en una preocupación sobre la seguridad de quienes han debido exiliarse para escapar del aparato represivo.

El “perro guardián” de Ortega llega a Naciones Unidas

Ahora, el funcionario que continúa ocupando un cargo de alto nivel dentro de la dictadura llegará a Nueva York para participar en el principal foro diplomático.

Su presencia en Naciones Unidas ocurre, además, mientras el propio sistema internacional de derechos humanos ha documentado señalamientos sobre la persecución de opositores más allá de las fronteras de Nicaragua.

Para sectores de la oposición y organizaciones defensoras de derechos humanos, su presencia constituye una oportunidad para exigir explicaciones sobre la represión transnacional y los mecanismos utilizados contra los exiliados.

El “perro guardián” de Ortega llega a la ONU con la misión de representar a la dictadura, mientras sobre su nombre pesan los señalamientos de expertos de Naciones Unidas por su presunta participación en la estructura que convirtió la persecución de opositores en una política que traspasó las fronteras de Nicaragua.

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