“El Mencho”: el capo que desafió a EE.UU. y simbolizó la crisis del fentanilo

Su caída ocurre en medio del endurecimiento del discurso de Washington contra los cárteles.

MUNDOPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

2/23/20263 min read

Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió este domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo de fuerzas federales mexicanas en la Sierra de Jalisco. Con su abatimiento termina la trayectoria del hombre que pasó de migrante en Estados Unidos a convertirse en uno de los capos más poderosos y perseguidos del planeta.

Su nombre estuvo durante más de una década en la lista de objetivos prioritarios de México y Estados Unidos. Washington ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, colocándolo al nivel de los criminales más buscados del mundo.

Su muerte no solo representa un golpe operativo, sino también un mensaje en medio de la creciente presión internacional contra el narcotráfico y, particularmente, contra las redes responsables del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.

De migrante a jefe del CJNG

Oseguera Cervantes nació el 17 de julio de 1966 en Michoacán, una región marcada por la migración y la violencia vinculada al narcotráfico. En 1980 emigró a Estados Unidos junto a su familia, pero fue detenido por delitos relacionados con drogas y deportado a México en 1990.

Lejos de apartarse del crimen, comenzó a tejer vínculos dentro de estructuras narcotraficantes en Jalisco. Incluso formó parte de una policía municipal, etapa que le permitió conocer de cerca redes de protección y funcionamiento interno del aparato de seguridad.

Durante los años siguientes consolidó alianzas que dieron origen al Cártel Jalisco Nueva Generación, organización que creció de forma acelerada y desafió a cárteles históricos mediante una estrategia de expansión agresiva y alto poder armado.

El imperio del fentanilo y la atención de Washington

Bajo su liderazgo, el CJNG no solo disputó territorios, sino que se posicionó como uno de los principales productores y distribuidores de drogas sintéticas, especialmente metanfetaminas y fentanilo.

Esta última sustancia se convirtió en el centro de la crisis de sobredosis en Estados Unidos, generando miles de muertes anuales y colocando el combate a los cárteles mexicanos en el eje del debate político estadounidense.

Desde 2014, las autoridades estadounidenses intensificaron la persecución contra “El Mencho”. La recompensa multimillonaria ofrecida por su captura, las acusaciones federales por conspiración para distribuir toneladas de drogas y el discurso cada vez más duro desde Washington convirtieron al líder del CJNG en símbolo del enemigo externo en la narrativa de seguridad estadounidense.

En los últimos meses, la administración de Donald Trump ha reiterado su postura de endurecer las acciones contra las organizaciones criminales responsables del flujo de drogas sintéticas. En ese contexto, la caída de Oseguera Cervantes ocurre en un momento en que la presión diplomática y de seguridad sobre México para combatir el narcotráfico se mantiene elevada.

Un líder casi invisible

A diferencia de otros capos mediáticos, “El Mencho” mantuvo durante años un perfil bajo. Evitaba apariciones públicas, cambiaba constantemente de ubicación y operaba a través de círculos cerrados de confianza. Esa estructura le permitió sobrevivir a múltiples operativos militares y mantener el control del CJNG incluso bajo intensa persecución.

Su figura adquirió una dimensión casi mítica dentro del mundo criminal: el capo que parecía intocable.

El operativo final y las interrogantes

El operativo que culminó con su muerte se desarrolló en una zona montañosa de Jalisco tras labores de inteligencia. El enfrentamiento armado puso fin a una de las búsquedas más prolongadas contra un líder del narcotráfico mexicano en la última década.

Sin embargo, analistas advierten que la eliminación de un jefe no implica automáticamente el desmantelamiento de la estructura. El CJNG cuenta con mandos regionales, redes financieras y conexiones internacionales que podrían permitir su continuidad bajo otro liderazgo.

La muerte de “El Mencho” marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, pero también abre un periodo de reacomodo dentro del crimen organizado.

Mientras México reporta uno de los golpes más significativos contra una organización criminal en años, Washington observa de cerca si esta caída se traduce en una reducción real del flujo de drogas sintéticas hacia su territorio.

El hombre que durante más de una década desafió a dos Estados cayó finalmente en la sierra. Pero la guerra contra el narcotráfico, y el entramado que alimentó su poder, está lejos de concluir.