“El dinero chino cuesta soberanía”: EE. UU. alerta por puerto en Perú y pone a Nicaragua bajo la mira

Washington alertó sobre el riesgo de ceder infraestructura crítica a China y puso a Nicaragua en el radar.

MUNDOESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

2/12/20262 min read

La administración del presidente Donald Trump expresó preocupación por lo que considera una posible cesión de control sobre un activo clave bajo jurisdicción de capital extranjero.

“Preocupados por los últimos informes que indican que Perú podría verse imposibilitado de supervisar Chancay, uno de sus puertos más importantes, bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores. Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía”, señaló la Oficina en un pronunciamiento público.

El mensaje que llegó a Managua

La advertencia no tardó en tener eco en Nicaragua. La Embajada de Estados Unidos en Managua replicó el mensaje con una referencia directa al contexto local:

“Es vital que los países mantengan el control de sus puertos, incluyendo aquí en Nicaragua. Esta infraestructura crítica debe seguir siendo, ante todo, un recurso para los países de la región”.

La declaración refuerza la lectura de que Washington observa con atención la creciente presencia china en Centroamérica y, particularmente, la profundización de los vínculos entre Beijing y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

China y la infraestructura estratégica

En los últimos años, China ha incrementado su presencia en América Latina mediante inversiones en puertos, telecomunicaciones, energía e infraestructura logística. Estos proyectos han sido promovidos como oportunidades de desarrollo, pero también han generado preocupación en Washington por su impacto en la autonomía estratégica de los países receptores.

El caso del puerto de Chancay, considerado una infraestructura clave para el comercio en el Pacífico sudamericano, se ha convertido en un símbolo de esa tensión geopolítica.

Analistas advierten que la pérdida de capacidad de supervisión estatal sobre activos estratégicos podría sentar precedentes en la región sobre los límites del control soberano frente a capital extranjero.

Nicaragua en el centro del tablero

En Managua, el discurso oficial se ha alineado en sentido contrario al de Washington. Laureano Ortega Murillo, hijo de los gobernantes y asesor presidencial para inversiones, ha reiterado públicamente la disposición del régimen a ampliar la presencia china en el país.

“Reafirmamos que continuaremos recibiendo con brazos abiertos a nuestros hermanos chinos aquí en Nicaragua, son bienvenidos, esta es su tierra”, afirmó recientemente ante funcionarios del régimen y diplomáticos chinos encabezados por el embajador Qu Yuhu.

La profundización de los lazos entre Nicaragua y China, especialmente tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2021, ha incluido acuerdos comerciales, cooperación en infraestructura y proyectos estratégicos.

Soberanía como eje del debate

El intercambio de declaraciones evidencia una disputa más amplia entre Washington y Beijing por la influencia en el hemisferio occidental.

Para Estados Unidos, la cesión de control sobre infraestructura crítica a capital extranjero representa un riesgo para la soberanía y la estabilidad regional.

Para gobiernos aliados de China, estas inversiones constituyen oportunidades de desarrollo y diversificación económica.

El caso peruano ha reavivado el debate sobre hasta qué punto la inversión extranjera en sectores estratégicos puede afectar la autonomía de los Estados.

En este contexto, Nicaragua aparece cada vez más vinculada a esa disputa geopolítica, donde el control de puertos y proyectos estratégicos se convierte en un indicador clave de alineamientos y soberanía en América Latina.