EE. UU. Hunde la falsa copresidencia de Murillo ante la OEA
Estados Unidos endureció su mensaje contra la dictadura sandinista y recordó ante la OEA que Rosario Murillo jamás llegó al poder mediante el voto ciudadano.
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DaríoMedios Internacional
6/27/20263 min read


Estados Unidos cerró la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) reafirmando su endurecimiento frente al régimen sandinista. Tal como lo había anticipado antes del encuentro hemisférico, Washington calificó la declaración aprobada por los Estados miembros como una clara condena contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El embajador estadounidense ante la OEA, Leandro Rizzuto Jr., afirmó que la resolución refleja el consenso alcanzado por gran parte del continente frente a las graves violaciones a los derechos humanos y al deterioro democrático que vive Nicaragua.
"Esta declaración demuestra la condena de nuestra región a la dictadura Ortega-Murillo. Es una respuesta a las violaciones de los derechos humanos y a la desestabilización que el régimen ha provocado en el hemisferio", expresó.
"Murillo nunca fue elegida"
Uno de los momentos más contundentes de la intervención del diplomático estadounidense llegó cuando cuestionó directamente la legitimidad de Rosario Murillo.
Rizzuto recordó que, tras la reforma constitucional impulsada por el oficialismo en 2025, Murillo fue elevada al cargo de "copresidenta" sin que existiera una elección democrática que respaldara ese nombramiento.
El representante de Washington aseguró que la declaración aprobada por la OEA deja en evidencia esa realidad y recordó que fueron los diputados controlados por el régimen quienes modificaron la Constitución para consolidar el poder de la pareja gobernante.
"Los legisladores del régimen reescribieron la Constitución para elevar a Rosario Murillo a copresidenta, sin siquiera aparentar la celebración de una elección. La declaración aprobada hoy deja claro ese hecho."
Las declaraciones refuerzan la posición que Estados Unidos ha sostenido desde que el régimen instauró la figura de la copresidencia: Murillo no ocupa un cargo otorgado por la voluntad popular, sino por una reforma constitucional aprobada por una Asamblea Nacional controlada por el oficialismo.
Justicia para Roberto Samcam
El embajador estadounidense también recordó el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, ocurrido en Costa Rica, y lo vinculó con la política de persecución transnacional que, según Washington, impulsa la dictadura sandinista contra opositores, periodistas y exiliados.
Durante su intervención sostuvo que Nicaragua se ha convertido en una amenaza para la soberanía de los países vecinos debido a la expansión de la represión más allá de sus fronteras.
"Hace casi un año fue asesinado Roberto Samcam, quien vivía exiliado en Costa Rica. Condenamos todos los actos de represión transnacional contra opositores, periodistas y exiliados. Samcam y todos los nicaragüenses merecen justicia."
Confiscaciones y deterioro económico
Rizzuto también denunció la política de confiscaciones ejecutada por la dictadura Ortega-Murillo, señalando que el régimen ha expropiado propiedades tanto de ciudadanos nicaragüenses como de ciudadanos estadounidenses.
El embajador advirtió que ningún país puede aspirar a crecimiento económico mientras viola la propiedad privada y destruye la seguridad jurídica.
"Murillo y Ortega sofocan el crecimiento económico confiscando propiedades y empresas, incluidas las pertenecientes a ciudadanos estadounidenses. Ningún país puede confiscar bienes arbitrariamente y esperar atraer inversión y desarrollo."
Un mensaje político para el Régimen
Más allá de la declaración aprobada por la OEA, la intervención de Estados Unidos dejó un mensaje político dirigido directamente a Managua: Washington mantiene su decisión de desconocer la legitimidad de la copresidencia de Rosario Murillo y continuará impulsando una política de presión contra la dictadura sandinista.
La posición expresada por la delegación estadounidense confirma, además, que Nicaragua sigue ocupando un lugar prioritario en la agenda hemisférica y que el aislamiento diplomático del régimen Ortega-Murillo continúa profundizándose.
Para Washington, la resolución aprobada por la OEA no representa el cierre de un debate, sino un nuevo paso en la consolidación de una postura regional cada vez más firme frente a un régimen al que considera ilegítimo, represivo y responsable de la ruptura del orden democrático en Nicaragua.



