EE. UU. endurece su discurso contra Ortega: “La situación en Nicaragua debe cambiar, y pronto”
El subsecretario Michael Kozak acusó al régimen sandinista de servir a los adversarios de la seguridad estadounidense y calificó a la dictadura de Ortega y Murillo como una “brutal dinastía dictatorial cleptocrática”.
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DaríoMedios Internacional
7/16/20263 min read


El Gobierno de Estados Unidos elevó nuevamente el tono contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Durante una comparecencia ante el Congreso estadounidense, Michael Kozak, subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del hemisferio occidental, aseguró que la situación en Nicaragua se ha vuelto "intolerable" y advirtió que el país no puede seguir siendo utilizado como plataforma para gobiernos considerados adversarios de Washington.
En su intervención, Kozak calificó al régimen sandinista como una "brutal dinastía dictatorial cleptocrática" y denunció que continúa reprimiendo a la Iglesia católica, persiguiendo a la oposición y brindando acogida a actores que, según Estados Unidos, representan una amenaza para su seguridad nacional.
"La situación actual en Nicaragua es intolerable tanto para Estados Unidos y sus vecinos como para el pueblo nicaragüense. Debe cambiar, y pronto", afirmó el funcionario estadounidense.
Washington apunta a las alianzas del régimen
Uno de los principales señalamientos de Kozak fue el fortalecimiento de las relaciones del régimen de Ortega y Murillo con gobiernos como Rusia, China e Irán, países que Estados Unidos considera adversarios estratégicos.
Para la administración del presidente Donald Trump, estas alianzas trascienden el ámbito diplomático y representan un desafío para la estabilidad del hemisferio occidental.
En los últimos meses, Managua ha estrechado su cooperación política y militar con esos países mediante acuerdos de seguridad, ejercicios conjuntos, presencia de personal militar extranjero y proyectos de infraestructura impulsados por Beijing, además de reforzar sus vínculos con Teherán.
"No puede seguir siendo refugio de nuestros adversarios"
Durante su comparecencia, Kozak cuestionó que el régimen continúe ofreciendo respaldo político y espacios de cooperación a gobiernos enfrentados con Washington.
"Nicaragua sufre bajo una brutal dinastía dictatorial cleptocrática que reprime todos los ámbitos de la Iglesia católica, así como a sus ciudadanos, y da acogida a adversarios de la seguridad de los Estados Unidos", expresó.
Las declaraciones representan uno de los pronunciamientos más duros emitidos recientemente por un alto funcionario de la administración estadounidense sobre la situación política nicaragüense.
Kozak conoce de cerca el caso de Nicaragua
Las advertencias de Michael Kozak tienen un peso particular dentro de la política exterior estadounidense.
El diplomático participó en los esfuerzos internacionales para poner fin al conflicto armado centroamericano durante la década de 1980 y ha seguido durante décadas la evolución política de Nicaragua.
Especialistas consideran que su mensaje refleja la creciente preocupación de Washington por el papel que desempeña el régimen sandinista dentro de la estrategia geopolítica de gobiernos como Rusia, China e Irán en América Latina.
Crece la presión sobre Ortega y Murillo
Las declaraciones de Kozak se producen en un contexto de creciente deterioro de las relaciones entre Managua y Washington.
En los últimos meses, la administración Trump ha intensificado sus críticas contra la dictadura sandinista por las violaciones a los derechos humanos, la persecución contra la Iglesia católica, el cierre de los espacios democráticos y el fortalecimiento de alianzas con gobiernos considerados adversarios estratégicos de Estados Unidos.
Para analistas, el mensaje del Departamento de Estado deja claro que Nicaragua continúa ocupando un lugar prioritario dentro de la agenda de seguridad hemisférica de Washington y que las acciones del régimen de Ortega y Murillo seguirán bajo estrecha vigilancia.
Las declaraciones de Kozak también alimentan las expectativas sobre nuevas medidas de presión por parte de Estados Unidos, en momentos en que la administración Trump insiste en que el respaldo del régimen sandinista a gobiernos como Rusia, China e Irán representa un desafío creciente para la seguridad y la estabilidad del continente.



