EE. UU. acusa directamente a Ortega y Murillo por la muerte de Brooklyn Rivera
Washington responsabilizó al régimen sandinista por el fallecimiento del líder indígena miskito tras años de desaparición forzada, encierro y tratos inhumanos bajo custodia estatal.
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DaríoMedios Internacional
6/1/20262 min read


La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo vuelve a quedar bajo presión internacional tras la muerte del líder indígena miskito Brooklyn Rivera. Esta vez, fue el propio Gobierno de Estados Unidos quien responsabilizó directamente al régimen sandinista por el fallecimiento del histórico dirigente indígena y fundador de YATAMA.
A través de un contundente mensaje publicado en la red social X, el subsecretario del Departamento de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, acusó al régimen de mantener a Rivera bajo condiciones inhumanas durante casi tres años, hasta conducirlo a la muerte.
“La dictadura de Ortega-Murillo en Nicaragua es responsable de la muerte de Brooklyn Rivera”, escribió Landau.
El funcionario estadounidense señaló que Rivera murió como prisionero político del régimen después de sufrir “trato inhumano, detención injusta y desaparición forzada”.
Además, expresó solidaridad con quienes continúan luchando por una Nicaragua libre y rindió homenaje al dirigente indígena fallecido:
“Estados Unidos se solidariza con aquellos, como Brooklyn, comprometidos con una Nicaragua libre. Descansa en paz Ta Upla Rivera”.
El relato oficial se derrumba
La acusación golpea directamente el intento del régimen sandinista de construir una narrativa para desligarse de responsabilidad por la muerte del exdiputado miskito.
Durante los últimos días, Rosario Murillo y los medios oficialistas intentaron presentar la imagen de un supuesto esfuerzo médico para salvar la vida de Rivera, asegurando que estaba siendo atendido por “especialistas” y bajo supervisión hospitalaria.
Sin embargo, el régimen omitió un elemento central: Brooklyn Rivera permaneció desaparecido por más de dos años, aislado de su familia, sin acceso a médicos independientes y bajo control absoluto del aparato represivo sandinista.
Las imágenes difundidas por el propio régimen mostraron a Rivera intubado, conectado a ventilación mecánica y en estado crítico, provocando una fuerte condena internacional.
Advertencias previas de Washington
La acusación de Christopher Landau no es un hecho aislado. Días antes de la muerte de Rivera, Washington ya había advertido sobre la responsabilidad del régimen en el deterioro físico del líder indígena.
El 29 de mayo, un día antes de su fallecimiento, Estados Unidos denunció públicamente que la dictadura intentaba ocultar el trato cruel e inhumano al que fue sometido Rivera durante su cautiverio.
A pesar de las presiones internacionales, el régimen ignoró las demandas de liberación y continuó manteniendo bajo control absoluto al dirigente indígena hasta su muerte.
Un entierro bajo control político
Tras el fallecimiento de Rivera, la dictadura también fue señalada por mantener retenido el cuerpo del líder indígena y ejecutar un entierro exprés bajo control oficialista en Managua.
Familiares y allegados del dirigente indígena intentaron recuperar sus restos para trasladarlos a su comunidad en Sandy Bay, en la Costa Caribe Norte, y realizar ceremonias acordes con las tradiciones miskitas.
Sin embargo, según denunciaron líderes indígenas, el régimen bloqueó esa posibilidad y ordenó detenciones contra familiares y personas cercanas que reclamaban el cuerpo.
La actuación del régimen ha incrementado aún más las acusaciones internacionales sobre posibles violaciones graves a los derechos humanos, desaparición forzada y responsabilidad estatal en la muerte de Brooklyn Rivera.



