Dictadura destituye a Daysi Torres como embajadora en Venezuela
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó la salida de Daysi Ivette Torres Bosques como embajadora de Nicaragua en Venezuela y nombró en su lugar a Valezka Fiorella López Herrera, una diplomática joven de la misma misión en Caracas.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
1/30/20263 min read


Un cambio sorpresivo en Caracas
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha oficializado la destitución de Daysi Ivette Torres Bosques como embajadora de Nicaragua ante la República Bolivariana de Venezuela, y ha designado en su lugar a Valezka Fiorella López Herrera, quien hasta ahora se desempeñaba como ministra consejera en esa misión diplomática.
Torres Bosques, periodista de profesión y figura histórica del sandinismo, había sido nombrada embajadora en marzo de 2023 tras una trayectoria larga en la política oficialista, que incluyó dos períodos como alcaldesa de Managua entre 2009 y 2018 y una militancia destacada en las estructuras del Frente Sandinista.
Perfil y rol del nuevo nombramiento
La nueva embajadora, Valezka Fiorella López Herrera, no cuenta aún con un perfil público extenso ni una carrera diplomática ampliamente conocida fuera de la misión nicaragüense en Caracas, donde se desempeñaba como ministra consejera. Su participación en eventos oficiales, como la “Cumbre de los Pueblos por la Paz y en Contra de la Guerra” celebrada en Caracas en julio de 2025, ya la había colocado en la escena de la diplomacia sandinista en Venezuela, aunque sin aún un perfil biográfico establecido.
Su nombramiento representa la apuesta del régimen por cuadros jóvenes y leales dentro de sus misiones diplomáticas, un patrón que se ha visto en otros cambios recientes en la estructura del servicio exterior nicaragüense.
Contexto regional y político
El cambio de embajadora se produce en un momento de reconfiguración de las relaciones entre Nicaragua y Venezuela, tras la crisis política y militar que culminó con el colapso del régimen de Nicolás Maduro a inicios de enero de 2026. En medio de ese escenario, la política exterior de Managua enfrenta críticas internacionales por su apoyo sostenido al chavismo y por la falta de claridad en sus prioridades diplomáticas.
La sustitución de una figura experimentada como Torres Bosques por una diplomática joven y menos conocida puede leerse como un intento de reorientar el perfil diplomático de Nicaragua en Caracas, pero también como una señal de refuerzo del control político interno sobre las delegaciones exteriores, en un momento en que la política regional está siendo redefinida.
La salida de Daysi Torres
Daysi Ivette Torres Bosques es una figura que combinaba experiencia política con lealtad al proyecto sandinista. Su designación como embajadora en 2023 había sido interpretada como un gesto de confianza del régimen, colocando a una figura conocida y cercana dentro de un puesto clave en una capital de peso político como Caracas.
Su salida, siete años después de haber ocupado cargos importantes dentro de la política nicaragüense, marca el fin de un ciclo dentro de la diplomacia sandinista y abre interrogantes sobre las motivaciones detrás de la reconfiguración.
¿Qué implica el cambio?
Más allá del dato formal de un reemplazo, el movimiento en la embajada de Managua en Caracas ocurre en un momento de gran volatilidad política en América Latina, especialmente en los vínculos entre gobiernos aliados. La juventud del nuevo nombramiento y su perfil aún incipiente sugieren que el régimen podría estar apostando por una estructura diplomática más controlada desde Managua, fortaleciendo la lealtad interna sobre la experiencia internacional en un contexto complejo.
Este cambio también podría leerse como parte de una respuesta a presiones internacionales y a la necesidad de reinventar la presencia de Nicaragua en espacios políticos tradicionales, como el eje que une a gobiernos de izquierda en la región.
La destitución de Daysi Torres y el nombramiento de Valezka López Herrera no solo reconfiguran la representación nicaragüense en Venezuela, sino que también reflejan la forma en que el régimen de Ortega y Murillo administra su política exterior: priorizando lealtad, control interno y adaptación a un entorno regional en rápida transformación.
En medio de cambios políticos profundos en América Latina, la nueva cara de Managua en Caracas será una pieza a observar en el tablero diplomático.


