DESCARO: Murillo "mata y va al funeral"

Tras más de dos años de desaparición forzada, Rosario Murillo intenta mostrarse preocupada por la salud de Brooklyn Rivera, mientras familiares denuncian un “asesinato sistemático” contra el histórico líder indígena miskito.

DaríoMedios Internacional

5/28/20262 min read

La dictadora Rosario Murillo se refirió públicamente este martes al delicado estado de salud del líder indígena miskito y preso político Brooklyn Rivera, en una intervención marcada por el cinismo y la contradicción frente a las denuncias internacionales sobre desaparición forzada y tortura psicológica contra el exdiputado.

Durante su alocución oficial de mediodía, Murillo habló de Rivera utilizando el lenguaje propagandístico habitual del sandinismo y expresó que esperaba su “pronta recuperación”, pese a que el dirigente indígena permanece bajo custodia del régimen desde septiembre de 2023 y en condición crítica de salud.

Las declaraciones de Murillo ocurren apenas días después de que la propia dictadura reconociera públicamente el grave deterioro físico de Rivera, quien según informes oficiales presenta falla multiorgánica, infección pulmonar activa, ventilación mecánica invasiva y cirrosis hepática avanzada.

Después de más de dos años y siete meses de encierro, aislamiento e incomunicación, organismos de derechos humanos y familiares sostienen que el régimen mantuvo al líder miskito en condición de desaparición forzada, negando información sobre su paradero y estado de salud durante largos períodos.

La narrativa oficial contrasta además con las imágenes difundidas recientemente, donde Brooklyn Rivera aparece visiblemente deteriorado y en estado agonizante, una situación que provocó fuertes reacciones dentro y fuera de Nicaragua.

La hija del dirigente indígena calificó las fotografías como evidencia de un “asesinato sistemático” cometido contra su padre y responsabilizó directamente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por el deterioro físico del histórico defensor de los pueblos indígenas de la Costa Caribe.

Aunque Murillo aseguró que Rivera ha recibido atención médica, familiares y activistas consideran esas declaraciones un acto de cinismo político. Para ellos, el régimen intenta presentarse ahora como garante de cuidados médicos después de mantener durante años al preso político bajo aislamiento y sin acceso transparente a información sobre su condición.

“Es como el criminal que mata a su víctima y luego asiste al funeral”, señalaron allegados al líder indígena al reaccionar a las palabras de la dictadora.

Brooklyn Rivera es considerado uno de los principales referentes históricos de los pueblos miskitos y durante décadas denunció invasiones de colonos, violencia contra comunidades indígenas y políticas del sandinismo en territorios ancestrales del Caribe nicaragüense.

Su caso se ha convertido en uno de los símbolos más graves de la persecución política ejercida por el régimen contra opositores, líderes indígenas y voces críticas en Nicaragua.

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