“De verdugo a víctima”: Murillo humilla a exfuncionaria judicial sobrina de Lenín Cerna
La imagen de la exfuncionaria judicial Nadezhda Obando Cerna comenzó a circular este fin de semana en redes sociales, dejando al descubierto una escena que muchos interpretan como una humillación pública cuidadosamente calculada por el régimen Ortega-Murillo.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
1/13/20262 min read


Obando Cerna apareció siendo excarcelada y agradeciendo públicamente el “perdón” de Rosario Murillo, tras haber permanecido en prisión. El gesto, lejos de ser leído como un acto de clemencia, fue percibido como un mensaje disciplinador: la liberación presentada como concesión personal del poder, no como restitución de derechos.
Del poder al escarnio
Durante años, Nadezhda Obando Cerna ostentó poder y cercanía con los círculos más duros del régimen, particularmente dentro del complejo judicial. Sin embargo, el contraste con su imagen actual resulta contundente. Salió de prisión visiblemente delgada, sin sonrisa, con el rostro hundido, obligada a fingir gratitud en un acto público que evidenció su caída en desgracia.
No hubo gestos de empatía ni solidaridad. La escena fue interpretada por exfuncionarios y analistas como una humillación pública, diseñada para mostrar que nadie es intocable dentro del aparato de poder.
La saña murillista en carne propia
En los pasillos del complejo judicial, Obando Cerna es recordada por su rol activo en operativos de control interno, despidos masivos y vigilancia contra funcionarios considerados no confiables desde 2018. Aquella figura temida y ejecutora de atropellos hoy luce reducida, convertida en ejemplo de la saña murillista aplicada incluso contra sus propios operadores.
Aunque el encierro terminó, la caída no se limita a ella. La desgracia se extiende a su entorno familiar, marcado ahora por el estigma, el descrédito y la exclusión.
Carrera judicial destruida
Junto a Obando Cerna también quedó apartada su hija, Nalia Úbeda Obando, jueza que igualmente cayó en desgracia. Ambas, tras años de ejercer poder dentro del sistema judicial del régimen, quedaron marginadas, desprestigiadas y con su carrera profesional prácticamente destruida.
La cercanía familiar con figuras históricas del sandinismo, como Lenín Cerna, no fue suficiente para evitar el castigo ni la exposición pública.
Un mensaje para los operadores del régimen
La fotografía de Nadezhda Obando Cerna se convirtió en una postal incómoda dentro del propio régimen, una advertencia silenciosa para sus operadores activos. El mensaje es claro: el poder no protege, somete.
En el esquema Ortega-Murillo, quienes ayer ejecutaban órdenes pueden convertirse hoy en víctimas del mismo sistema. Para los cuadros internos, las opciones se reducen a dos caminos: la lealtad absoluta o la humillación pública.



