Costa Rica lleva ante Europa su preocupación por Nicaragua y el avance del crimen organizado
El canciller Manuel Tovar pidió una mayor implicación de la Unión Europea en Centroamérica y advirtió sobre amenazas vinculadas al crimen transnacional y la situación que enfrenta Nicaragua bajo la dictadura Ortega-Murillo.
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DaríoMedios Internacional
6/3/20262 min read


La creciente influencia del crimen organizado transnacional y la situación que atraviesa Nicaragua bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo figuran entre las principales preocupaciones de Costa Rica. Así lo expresó el canciller costarricense Manuel Tovar Rivera durante una visita oficial a Bruselas, donde sostuvo encuentros con representantes de la Unión Europea.
Durante su comparecencia, Tovar solicitó una participación más activa de Europa en Centroamérica para hacer frente a los desafíos de seguridad que enfrenta la región, particularmente aquellos relacionados con las redes criminales transnacionales y la inestabilidad política generada por regímenes autoritarios.
La petición ocurre en momentos en que Costa Rica enfrenta una creciente presión derivada de actividades criminales que las autoridades y expertos vinculan con estructuras que operan desde territorio nicaragüense.
El oro, el narcotráfico y las redes criminales
Entre las preocupaciones de San José destaca el aumento de actividades ilícitas relacionadas con la extracción y tráfico ilegal de oro en la zona fronteriza.
Diversos sectores costarricenses han denunciado que grupos criminales estarían explotando recursos minerales dentro de territorio tico para posteriormente introducirlos en Nicaragua, donde terminan beneficiando a estructuras empresariales vinculadas a operadores protegidos por la dictadura sandinista y asociados a intereses mineros extranjeros.
La situación ha generado alarma debido al crecimiento de economías ilícitas que aprovechan la fragilidad de las zonas fronterizas para expandir sus operaciones.
Según la criminóloga costarricense Tania Molina, las dinámicas del crimen organizado en la frontera entre ambos países responden a intereses mucho más amplios que trascienden las estructuras criminales locales y forman parte de redes internacionales con capacidad de operar a ambos lados de la frontera.
La sombra de la represión transnacional
Las preocupaciones costarricenses no se limitan al crimen organizado.
Durante años, opositores nicaragüenses exiliados han denunciado la existencia de mecanismos de vigilancia, seguimiento y hostigamiento ejecutados fuera de Nicaragua por operadores vinculados al aparato sandinista.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del exteniente coronel del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, quien en distintas declaraciones denunció la presencia de estructuras afines al régimen operando dentro de Costa Rica para vigilar y perseguir a opositores refugiados en ese país.
El asesinato de Samcam incrementó las preocupaciones sobre la capacidad de la dictadura Ortega-Murillo para extender su aparato represivo más allá de las fronteras nicaragüenses.
Costa Rica pide más apoyo europeo
Ante este escenario, el canciller Manuel Tovar insistió en que la Unión Europea debe involucrarse con mayor firmeza en los asuntos de seguridad regional.
Según explicó, la cooperación no debe limitarse únicamente al comercio y la inversión, sino incluir mecanismos más robustos de colaboración policial, intercambio de inteligencia y combate a las organizaciones criminales que operan en Centroamérica.
Costa Rica busca además fortalecer los programas conjuntos con organismos europeos para enfrentar amenazas transnacionales que afectan directamente la estabilidad democrática y la seguridad de la región.
Una preocupación que crece
Las declaraciones del canciller costarricense reflejan una preocupación cada vez más visible dentro de las instituciones del Estado tico respecto al impacto regional de la crisis nicaragüense.
Mientras la dictadura Ortega-Murillo profundiza su aislamiento internacional y continúa acumulando denuncias por violaciones a los derechos humanos, Costa Rica advierte que los efectos de esa situación ya trascienden las fronteras nicaragüenses y se entrelazan con fenómenos de crimen organizado, inseguridad regional y persecución transnacional que preocupan cada vez más a la comunidad internacional.



