Costa Rica enfrenta a Ortega y Murillo en la ONU

Mario Zamora denunció ante Naciones Unidas las ejecuciones extrajudiciales y los ataques contra nicaragüenses fuera del país, mientras Costa Rica exige al régimen revertir sus reformas contra la democracia.

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DaríoMedios Internacional

9/23/20264 min read

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo volvió a quedar bajo presión internacional después de que Costa Rica denunciara ante Naciones Unidas la represión que, según organismos internacionales, también ha cruzado las fronteras de Nicaragua.

Mario Zamora, embajador de Costa Rica ante Naciones Unidas y exministro de Seguridad Pública, respaldó el informe de la ONU sobre Nicaragua y lanzó una advertencia particularmente grave: los ataques contra opositores no se limitarían al territorio nicaragüense.

“Reiteramos nuestras alarmas por ejecuciones extrajudiciales con el fin de silenciar, incluso fuera de Nicaragua”, denunció el diplomático costarricense.

La declaración coloca nuevamente en el escenario internacional uno de los aspectos más delicados de la política represiva del régimen Ortega-Murillo: la persecución contra nicaragüenses que abandonaron el país y buscaron refugio en el extranjero.

La represión transnacional bajo la lupa

La denominada represión transnacional ha sido documentada por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos que han recopilado denuncias de vigilancia, amenazas, hostigamiento, persecución digital y agresiones contra opositores y críticos de la dictadura que viven fuera de Nicaragua.

Costa Rica ocupa un lugar central en estas denuncias debido a la cantidad de nicaragüenses que han buscado protección en ese país y a varios episodios violentos registrados contra opositores.

La preocupación aumentó después de una serie de ataques que han dejado en evidencia los riesgos que enfrentan algunos exiliados incluso después de abandonar Nicaragua.

Uno de los casos más graves fue el asesinato del exmayor del Ejército de Nicaragua Roberto Samcam, ocurrido en San José en junio de 2025.

Samcam era un fuerte crítico de Ortega y había denunciado públicamente a la dictadura. Su asesinato provocó condenas internacionales y volvió a poner sobre la mesa las denuncias sobre posibles operaciones de persecución contra opositores nicaragüenses en Costa Rica.

Joao Maldonado sobrevivió a dos atentados

Otro de los casos que ha encendido las alarmas es el del opositor Joao Maldonado.

Maldonado sobrevivió a un ataque armado en Costa Rica en 2021. Tres años después, en enero de 2024, volvió a ser atacado junto con su pareja, Nadia Robleto.

Los dos episodios fueron incorporados al contexto de las denuncias sobre represión transnacional contra opositores nicaragüenses.

La sucesión de ataques hizo que organizaciones defensoras de derechos humanos insistieran en la necesidad de garantizar protección para los exiliados que continúan denunciando al régimen desde territorio costarricense.

Reinaldo Picado vuelve a encender las alarmas

La preocupación volvió a crecer en septiembre de 2026 con el ataque armado contra el opositor nicaragüense Reinaldo Picado en San José.

Picado recibió varios impactos de bala y tuvo que ser trasladado para recibir atención médica. Las autoridades costarricenses investigan el ataque.

El hecho fue denunciado por organizaciones de derechos humanos dentro del contexto de la violencia que han sufrido opositores nicaragüenses fuera del país.

Aunque corresponde a las autoridades determinar judicialmente quiénes participaron y cuál fue el móvil del ataque, el caso se suma a una cadena de episodios que mantiene bajo preocupación la seguridad de los exiliados nicaragüenses.

Y el momento en que ocurre no es menor: coincide con una nueva exposición internacional de las prácticas represivas atribuidas al régimen Ortega-Murillo.

ONU documenta una estructura de persecución

Las denuncias presentadas por Costa Rica se producen mientras Naciones Unidas continúa documentando la situación de los derechos humanos en Nicaragua.

Los expertos internacionales han señalado que la persecución política no se limita a detenciones o acciones dentro del territorio nacional. También han documentado mecanismos de vigilancia, amenazas y hostigamiento contra personas que viven en el extranjero.

La llamada represión transnacional incluye además presiones contra familiares de opositores que permanecen en Nicaragua y otras formas de intimidación destinadas a mantener bajo control a quienes abandonaron el país.

El señalamiento resulta particularmente grave cuando se relaciona con casos de violencia física y asesinatos ocurridos fuera de Nicaragua.

Zamora ya había señalado al régimen por la minería ilegal

La posición de Mario Zamora frente a las acciones vinculadas con Nicaragua tampoco es nueva.

Antes de asumir como representante de Costa Rica ante Naciones Unidas, cuando ocupaba el cargo de ministro de Seguridad Pública, Zamora había denunciado los problemas derivados de la minería ilegal en Crucitas y las rutas utilizadas para trasladar oro hacia territorio nicaragüense.

La extracción ilegal de oro se convirtió en un problema de seguridad para Costa Rica por la presencia de grupos dedicados a estas actividades y por el movimiento de personas y recursos a través de la frontera.

Zamora también había advertido sobre las dificultades para combatir estas redes cuando sus operaciones trascienden las fronteras costarricenses.

Ahora, desde Naciones Unidas, el diplomático lleva al escenario internacional una preocupación diferente, pero igualmente relacionada con la seguridad regional: la persecución de nicaragüenses que encontraron refugio en Costa Rica.

Costa Rica exige a Ortega y Murillo rectificar

Durante su intervención, Zamora también instó al régimen Ortega-Murillo a rectificar las medidas adoptadas mediante las reformas constitucionales que han transformado el sistema político nicaragüense.

Las reformas han sido cuestionadas internacionalmente por profundizar la concentración del poder y debilitar los controles institucionales.

Costa Rica reclama que Nicaragua revierta las medidas que afectan las garantías democráticas y los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

El mensaje enviado desde Naciones Unidas conecta así dos denuncias: la persecución contra quienes desafían al régimen y las reformas mediante las cuales Ortega y Murillo han concentrado todavía más poder dentro de Nicaragua.

El exilio tampoco ha quedado al margen de la persecución

Los casos registrados en Costa Rica han convertido la represión transnacional en un asunto de preocupación regional.

Roberto Samcam, Joao Maldonado y Reinaldo Picado representan tres episodios distintos que han puesto bajo escrutinio la seguridad de opositores nicaragüenses en territorio costarricense.

En cada caso existen circunstancias y procesos de investigación diferentes, por lo que corresponde a las autoridades determinar responsabilidades individuales. Sin embargo, la acumulación de denuncias ha llevado a organismos internacionales a prestar cada vez mayor atención a la persecución de nicaragüenses fuera de su país.

La intervención de Mario Zamora ante Naciones Unidas ocurre precisamente en ese contexto.

Desde el principal escenario internacional de derechos humanos, Costa Rica dejó claro que la represión de Ortega y Murillo no puede ser tratada como un asunto exclusivamente interno: los ataques y amenazas contra nicaragüenses en el exilio también forman parte de las denuncias que hoy pesan sobre la dictadura.

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