Costa Rica acusa al régimen de Ortega ante la OEA de facilitar operaciones de Hamás y Hezbolá
El canciller Manuel Tovar denunció que Nicaragua representa una amenaza para la seguridad regional al permitir, según afirmó, la presencia de células vinculadas a grupos extremistas y redes de minería ilegal que ya tendrían impacto en territorio costarricense.
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DaríoMedios Internacional
6/26/20262 min read


La relación entre Costa Rica y Nicaragua escaló un nuevo peldaño de tensión este jueves, luego de que el canciller costarricense, Manuel Tovar, lanzara una de las acusaciones más graves que ese país ha formulado contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en un foro internacional.
Durante su intervención en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Tovar afirmó que Nicaragua se ha convertido en un foco de preocupación para la seguridad de Centroamérica debido a la presunta presencia de células vinculadas a los grupos Hamás y Hezbolá, las cuales según dijo ya han comenzado a extender sus operaciones hacia territorio costarricense.
Las declaraciones marcan un cambio significativo en el discurso diplomático de San José. Si durante años las críticas estuvieron centradas en el deterioro democrático y la crisis de derechos humanos en Nicaragua, ahora el Gobierno costarricense advierte sobre riesgos asociados al crimen organizado transnacional y a organizaciones extremistas.
Denuncias por minería ilegal
Además de referirse a la presunta presencia de integrantes de Hamás y Hezbolá, el canciller vinculó al régimen sandinista con redes dedicadas a la extracción ilegal de oro en la zona norte de Costa Rica.
Según Tovar, estas estructuras criminales representarían una amenaza directa para la seguridad nacional y para la estabilidad de la región, al combinar actividades ilícitas con una creciente presencia transfronteriza.
Para el Gobierno costarricense, estas denuncias trascienden el ámbito bilateral y requieren una respuesta coordinada por parte de los países miembros de la OEA.
El caso que elevó las alarmas
Durante su intervención, el jefe de la diplomacia costarricense recordó el reciente arresto en Costa Rica de una persona señalada por presuntos vínculos con Hamás.
Ese caso también fue mencionado por la presidenta Laura Fernández, quien aseguró que las autoridades mantienen una vigilancia permanente ante cualquier amenaza que comprometa la seguridad del país.
Las declaraciones de ambos funcionarios apuntan a reforzar la tesis del Gobierno costarricense de que las amenazas ya no son únicamente políticas, sino también de carácter criminal y de seguridad regional.
La OEA vuelve la mirada hacia Nicaragua
En su discurso, Manuel Tovar agradeció además la declaración aprobada por la Organización de Estados Americanos en la que varios Estados condenaron las violaciones a los derechos humanos atribuidas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El canciller sostuvo que la crisis nicaragüense ha dejado de ser un problema exclusivamente interno y se ha convertido en un desafío para toda Centroamérica, debido a sus repercusiones políticas, migratorias y de seguridad.
Estados Unidos respalda una postura más firme
La posición de Costa Rica coincidió con la intervención del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien instó a la OEA a adoptar una política de "cero tolerancias" frente a los gobiernos autoritarios del hemisferio.
El funcionario estadounidense sostuvo que el organismo debe asumir un papel más activo frente a los regímenes que socavan las instituciones democráticas y afectan la estabilidad regional.
La coincidencia entre los mensajes de San José y Washington refuerza la presión diplomática sobre Managua y evidencia un endurecimiento del discurso internacional hacia el régimen sandinista, que ahora enfrenta señalamientos no solo por la represión y las violaciones a los derechos humanos, sino también por presuntos vínculos con estructuras criminales y actores considerados una amenaza para la seguridad regional.



