Congresista Giménez lanza nueva ofensiva contra Ortega-Murillo: “Toca expulsarlos” del CAFTA

El congresista republicano Carlos A. Giménez volvió a elevar la presión contra la dictadura Ortega-Murillo.

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DaríoMedios Internacional

8/22/20265 min read

La ofensiva política de Estados Unidos contra el régimen Ortega-Murillo comienza a tocar uno de los puntos más sensibles de la dictadura: su estructura económica y los beneficios que obtiene del comercio con Estados Unidos.

Giménez, representante republicano por Florida y una de las voces del Congreso estadounidense que ha respaldado abiertamente medidas más severas contra las dictaduras de la región, volvió a colocar a Nicaragua en el centro de la discusión comercial de Washington.

El congresista fue directo.

“La dictadura asesina en Nicaragua tendrá que enfrentar las consecuencias máximas por sus innumerables crímenes de lesa humanidad. Una dictadura semejante no debe tener cabida en el CAFTA, ni debe beneficiarse del comercio con USA. Toca expulsarlos”, escribió Giménez en su cuenta de X.

El mensaje vuelve a poner sobre la mesa una posibilidad que podría convertirse en un duro golpe económico para el régimen Ortega-Murillo: retirar a Nicaragua de los beneficios del CAFTA-DR.

Giménez quiere que Ortega pague el costo económico de la dictadura

La propuesta de Giménez no surge de la nada.

En octubre de 2025, el congresista ya había respaldado públicamente la propuesta del entonces presidente Donald Trump de retirar a Nicaragua del CAFTA y aplicar aranceles del 100 % al régimen Ortega-Murillo, condicionando el levantamiento de esas medidas a la liberación de presos políticos y a la celebración de elecciones libres y democráticas.

Ahora, el legislador vuelve a insistir en la misma dirección.

Su planteamiento coloca el comercio como una herramienta de presión contra Managua, bajo el argumento de que un régimen señalado por graves violaciones de derechos humanos no debería continuar disfrutando de las ventajas comerciales que le proporciona un acuerdo con Estados Unidos.

Y el impacto potencial no sería menor.

El mercado estadounidense es vital para Nicaragua

Nicaragua forma parte del CAFTA-DR desde el 1 de abril de 2006, junto con Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, República Dominicana y Estados Unidos.

El acuerdo establece condiciones preferenciales para el intercambio de bienes y servicios, además de reglas relacionadas con inversión y otras áreas económicas.

Estados Unidos constituye, además, uno de los principales mercados para los productos nicaragüenses.

Por eso, una eventual suspensión amplia de los beneficios comerciales tendría capacidad para repercutir sobre empresas, exportadores, trabajadores, inversiones y sectores completos de la economía nicaragüense.

No sería simplemente una medida política.

Sería un golpe directo al régimen y a las estructuras económicas que se benefician del comercio con Estados Unidos.

Washington ya tiene sobre la mesa la presión comercial

El llamado de Giménez adquiere todavía mayor relevancia porque Washington ya ha explorado opciones para modificar las condiciones comerciales de Nicaragua.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha evaluado medidas relacionadas con los beneficios que Nicaragua obtiene bajo el CAFTA-DR, en respuesta a preocupaciones sobre derechos laborales, derechos humanos, libertades fundamentales y el Estado de derecho.

Entre las opciones consideradas por Washington se encuentran la suspensión de todos los beneficios del CAFTA-DR para Nicaragua, la suspensión de determinados beneficios o la imposición de aranceles de hasta el 100 % a determinados productos o incluso a todas las importaciones nicaragüenses.

El escenario demuestra que la presión económica ya no es una posibilidad lejana.

La NICA Act vuelve a poner a Nicaragua bajo la lupa

La discusión comercial tampoco está aislada de la presión legislativa que Estados Unidos mantiene sobre Managua.

La NICA Act ha sido utilizada como uno de los principales instrumentos legislativos para aumentar la presión sobre el régimen Ortega-Murillo, y propuestas relacionadas con Nicaragua han contemplado revisar los beneficios que el régimen obtiene de su participación en el CAFTA-DR.

Entre los elementos planteados se encuentra la evaluación de los beneficios que el régimen Ortega recibe de la participación de Nicaragua en el acuerdo, incluidos aquellos obtenidos por entidades estatales.

Esto cambia el foco de la discusión.

Ya no se trata únicamente de sancionar a funcionarios del régimen.

La presión comienza a dirigirse también hacia las estructuras económicas que permiten a la dictadura continuar beneficiándose del comercio internacional.

El golpe económico podría alcanzar a todo el aparato del régimen

Una eventual suspensión de beneficios comerciales no afectaría únicamente a Ortega y Murillo.

También podría generar presión sobre sectores empresariales que dependen del mercado estadounidense y sobre compañías que han construido buena parte de sus operaciones alrededor de las condiciones preferenciales del CAFTA-DR.

La dimensión de ese riesgo abre una pregunta incómoda para el empresariado nicaragüense.

Durante años, distintos sectores económicos han logrado coexistir con el régimen Ortega-Murillo, manteniendo negocios y relaciones comerciales pese al deterioro democrático y a la represión política.

Pero ¿qué ocurriría si esa convivencia comienza a tener un costo económico directo?

El gran capital nicaragüense ante una nueva disyuntiva

El planteamiento de Giménez podría colocar al gran capital nicaragüense ante una nueva realidad.

Mientras las sanciones individuales pueden concentrarse en funcionarios y personas vinculadas al régimen, una modificación de los beneficios comerciales tendría un alcance mucho mayor y podría repercutir sobre empresas que dependen de las exportaciones hacia Estados Unidos.

Eso podría transformar el cálculo de quienes hasta ahora han optado por mantener una relación pragmática con Managua.

La pregunta ya no sería únicamente política.

Sería económica:

¿Hasta dónde estarán dispuestos los empresarios a acompañar al régimen si las decisiones de Ortega y Murillo comienzan a poner en riesgo sus mercados, inversiones y ganancias?

Washington apunta cada vez más al bolsillo del régimen

El mensaje de Giménez tiene una lectura política evidente: Estados Unidos no debería continuar otorgando beneficios comerciales a un régimen que, según el congresista, ha cometido graves violaciones de derechos humanos.

Pero también tiene una lectura económica.

El CAFTA-DR ha sido durante dos décadas una pieza importante de la relación comercial entre Nicaragua y Estados Unidos. Poner en riesgo esos beneficios significa poner en discusión una de las principales vías mediante las cuales Nicaragua accede al mercado estadounidense.

La expulsión de Nicaragua del CAFTA-DR no se ha producido. Es una propuesta que Giménez vuelve a colocar públicamente sobre la mesa.

Pero el hecho de que esta opción forme parte del debate político en Washington revela que el comercio con Estados Unidos dejó de ser un asunto intocable para Managua.

Y para Ortega y Murillo, esa puede ser una señal particularmente incómoda.

Porque una dictadura puede intentar sobrevivir a los discursos, a las condenas diplomáticas y a las críticas internacionales.

Pero cuando la presión comienza a tocar el bolsillo del régimen, el escenario cambia.

Y la pregunta que queda flotando para Ortega, Murillo y el gran capital nicaragüense es una sola:

¿Quién estará dispuesto a pagar la factura económica de la dictadura?

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