Congresista cercano a Trump pone a Ortega y Murillo en la mira: “Son los siguientes”

Carlos Giménez celebró las nuevas sanciones de Washington contra más de 100 funcionarios sandinistas y aseguró que la dictadura Ortega-Murillo continúa escalando posiciones en la lista de prioridades de la administración estadounidense.

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DaríoMedios Internacional

6/10/20263 min read

La presión de Estados Unidos contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa aumentando. Esta vez fue el congresista republicano Carlos Giménez, uno de los legisladores más cercanos al presidente Donald Trump, quien afirmó que los gobernantes sandinistas son los siguientes en la lista de regímenes que enfrentan la atención de la Casa Blanca.

A través de un mensaje difundido en su cuenta oficial de X, Giménez celebró las recientes sanciones migratorias anunciadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, contra más de un centenar de funcionarios vinculados al régimen sandinista y sus familiares, al tiempo que insistió en la necesidad de incrementar la presión internacional contra Managua.

Las declaraciones del congresista llegan después de que Washington anunciara nuevas restricciones de visa contra funcionarios nicaragüenses, una medida que la administración Trump justifica por la participación de estos operadores en la represión política, las violaciones de derechos humanos y el sostenimiento de la estructura autoritaria encabezada por Ortega y Murillo.

Nicaragua bajo creciente presión de Washington

Las nuevas sanciones representan uno de los golpes diplomáticos más importantes propinados recientemente al régimen sandinista.

Según Marco Rubio, los funcionarios sancionados forman parte de una estructura que ha contribuido a consolidar un aparato represivo responsable de perseguir opositores, encarcelar críticos y destruir las libertades democráticas en Nicaragua.

Las medidas también reflejan el endurecimiento de la posición de Washington frente a Managua, una tendencia que se ha intensificado desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

Para diversos observadores, el mensaje de Carlos Giménez confirma que Nicaragua continúa escalando dentro de las preocupaciones estratégicas de Estados Unidos, no solo por la situación de derechos humanos, sino también por sus alianzas geopolíticas con potencias consideradas adversarias de Washington.

Laureano Ortega presume respaldo militar ruso

Las declaraciones del congresista coinciden con recientes afirmaciones de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante y principal operador diplomático del régimen.

Durante una entrevista concedida a medios rusos, Laureano aseguró que Nicaragua ha fortalecido significativamente sus capacidades de seguridad gracias a la cooperación con Moscú.

Según el funcionario sandinista, la relación entre Managua y el Kremlin se ha profundizado desde el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007 y ha permitido una estrecha colaboración entre los organismos de seguridad de ambos países.

Laureano sostuvo que esa cooperación proporciona al régimen capacidades para defender su soberanía y garantizar la estabilidad interna.

Las declaraciones fueron interpretadas por analistas como una nueva demostración de la dependencia política, militar y estratégica que la dictadura mantiene con Rusia.

Rusia, China e Irán preocupan a Estados Unidos

La alianza entre Managua y Moscú forma parte de una preocupación más amplia expresada repetidamente por Washington.

La semana pasada, durante una comparecencia ante el Senado estadounidense, Marco Rubio incluyó a Nicaragua entre los países del hemisferio que representan desafíos para los intereses de Estados Unidos y que han permitido una creciente penetración de potencias como Rusia, China e Irán en América Latina.

Funcionarios estadounidenses sostienen que la dictadura Ortega-Murillo ha abierto espacios de influencia política, económica y estratégica a gobiernos considerados rivales de Washington, convirtiendo a Nicaragua en una pieza relevante dentro de la disputa geopolítica regional.

La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, también había advertido meses atrás sobre los riesgos asociados al fortalecimiento de la presencia china y rusa en Nicaragua.

Una confrontación desigual

Mientras la dictadura insiste en exhibir su cercanía con Moscú y presume cooperación militar con Rusia, la capacidad real del régimen para sostener una confrontación política prolongada con Estados Unidos es puesta en duda por numerosos especialistas.

Para diversos analistas, las alianzas construidas por Ortega y Murillo difícilmente podrían compensar el peso económico, financiero y diplomático de las medidas que Washington puede adoptar contra Nicaragua.

La combinación de sanciones, aislamiento internacional y creciente escrutinio sobre las actividades del régimen está colocando a la dictadura sandinista en una posición cada vez más vulnerable frente a la principal potencia del hemisferio.

Las palabras de Carlos Giménez reflejan precisamente esa tendencia: para sectores influyentes de la administración Trump, Ortega y Murillo continúan acumulando expedientes y acercándose cada vez más al centro de la agenda estadounidense.

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