Capturar a Ortega y Murillo: la petición ya llegó a Trump
Exiliados y nica-estadounidenses llevaron ante influyentes republicanos una petición para que Estados Unidos eleve la presión contra la pareja dictatorial de Nicaragua.
ESCENARIO NACIONALMUNDONACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
8/25/20263 min read


La presión contra Daniel Ortega y Rosario Murillo busca subir otro peldaño en Washington. Centenares de nicaragüenses exiliados y nica-estadounidenses se reunieron con figuras de peso de la política estadounidense para plantear una petición que pretende llevar la respuesta contra la dictadura sandinista a un nivel mucho más severo: la captura de la pareja que controla el poder en Nicaragua.
Los encuentros incluyeron a representantes vinculados a la Administración de Donald Trump y a figuras republicanas como el congresista Carlos Giménez y los senadores Rick Scott y Ashley Moody.
El mensaje llevado desde el exilio fue contundente: Ortega y Murillo han dejado claro que no tienen intención de abandonar el poder y han convertido el lema “Poder o Muerte” en una declaración de permanencia al frente del régimen. Frente a ello, los nicaragüenses consideran que las sanciones y las presiones diplomáticas ya no son suficientes.
La petición apunta ahora directamente hacia Washington.
La solicitud que escucharon los republicanos
Una de las voces que respaldó con mayor contundencia este planteamiento fue la periodista de raíces nicaragüenses Helen Aguirre Ferré, nacida en Miami y reconocida por su trayectoria en el periodismo hispano y en la política republicana estadounidense.
Aguirre Ferré también formó parte del primer gobierno de Donald Trump, lo que la convirtió en una de las figuras presentes con experiencia directa dentro de los círculos políticos republicanos.
Durante los encuentros, los nicaragüenses expusieron ante los senadores las razones por las que consideran que Ortega y Murillo deben ser tratados como una amenaza que trasciende las fronteras de Nicaragua.
El argumento presentado sostiene que existen elementos que deberían ser investigados por Estados Unidos, incluyendo presuntos vínculos con redes de narcotráfico, además de las alianzas que el régimen de Managua mantiene con gobiernos y actores considerados adversarios estratégicos de Washington.
La acusación política es todavía más amplia: los participantes sostienen que Ortega y Murillo han convertido a Nicaragua en una plataforma para intereses contrarios a Estados Unidos y que su permanencia en el poder representa un riesgo para la seguridad regional.
Rick Scott escucha el reclamo
Entre los senadores que escucharon directamente a los nicaragüenses estuvo Rick Scott, republicano por Florida y una figura con una larga trayectoria política.
Scott fue gobernador de Florida durante dos períodos, entre 2011 y 2019, y llegó al Senado federal en 2019. Desde esa posición ha mantenido una postura crítica frente a diferentes regímenes autoritarios de la región y ha expresado respaldo a la libertad de Nicaragua.
Ante Scott, la petición fue planteada sin rodeos: que Estados Unidos considere una acción contra Ortega y Murillo similar, en su naturaleza de persecución judicial, a la emprendida contra Nicolás Maduro.
La comparación no es menor.
Para los nicaragüenses presentes, el objetivo es que la política estadounidense deje de concentrarse únicamente en castigar económicamente al régimen y avance hacia mecanismos capaces de responsabilizar directamente a quienes encabezan la estructura de poder.
Y, según los participantes, el reclamo fue escuchado.
La expectativa ahora es que esta solicitud pueda avanzar por los canales políticos de Washington hasta llegar a la Administración Trump.
¿La captura de Ortega y Murillo ya está sobre la mesa?
La petición existe y fue planteada ante legisladores estadounidenses. Eso no significa, sin embargo, que la Casa Blanca haya anunciado una decisión de capturar a Ortega o Murillo.
Lo que sí representa es un nuevo intento del exilio nicaragüense por cambiar el alcance de la discusión en Washington: pasar de las sanciones individuales y las condenas diplomáticas a una estrategia mucho más agresiva contra la cúpula del régimen.
Los participantes consideran que la situación podría entrar en una nueva fase si la Administración Trump determina que Ortega y Murillo constituyen una amenaza para los intereses de Estados Unidos y la estabilidad de la región.
Y mientras la presión busca avanzar desde Washington, en Managua el régimen parece prepararse para un escenario de mayor confrontación.
“El Carmen” se blinda mientras crece la presión
En “El Carmen”, centro del poder de Ortega y Murillo, la seguridad se ha convertido en una obsesión.
El despliegue incluye sistemas de vigilancia, tecnología para detectar drones y perros robots de fabricación china destinados a reforzar la seguridad del complejo donde permanece la pareja gobernante.
La imagen resulta particularmente significativa: mientras los nicaragüenses intentan ampliar el cerco político desde Washington, Ortega y Murillo refuerzan el cerco físico alrededor de sí mismos.
La dictadura insiste en que no entregará el poder.
El exilio nicaragüense, en cambio, está intentando convencer a Washington de que llegó la hora de buscar una salida diferente.



