Burlando el cerco de Murillo: familiares de Bayardo Arce logran salir del país

La esposa y el cuñado del exasesor económico del sandinismo abandonaron Nicaragua ante el riesgo inminente de detención, mientras Arce permanece encarcelado, enfermo y sin información oficial sobre su estado de salud.

ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

1/22/20262 min read

Amelia Ybarra Rojas Brodgen y su hermano Amílcar Ybarra Rojas lograron salir de Nicaragua en medio del cerco represivo ordenado por Rosario Murillo, dejando atrás a Bayardo Arce, exasesor económico del régimen y antiguo hombre fuerte del sandinismo, quien continúa detenido en condiciones que fuentes cercanas describen como críticas. Arce se encuentra visiblemente delgado y con un deterioro físico evidente, sin que las autoridades hayan informado formalmente sobre su situación médica.

Amelia Ybarra Rojas, esposa de Arce, intentó permanecer en el país durante semanas pese a la vigilancia policial permanente que rodeaba la residencia familiar. Sin embargo, ante la creciente presión y el temor fundado de ser trasladada a El Chipote, decidió salir por puntos no habilitados, una huida que habría provocado recriminaciones internas desde El Carmen hacia los mandos policiales por permitir su escape. Con ella salió también su hermano Amílcar Ybarra Rojas, presidente de la Junta Directiva de AGRICORP, una de las principales empresas agroindustriales del país.

Fuentes periodísticas señalan que Amelia Ybarra Rojas habría llegado a Costa Rica aprovechando una visita familiar a la residencia de los Arce, ubicada al sur de Managua. Otras versiones sostienen que tanto ella como su hermano fueron directamente desterrados por decisión del régimen, una práctica cada vez más frecuente contra figuras consideradas “incómodas” o potenciales focos de presión política y económica.

Desde el arresto de Bayardo Arce, ocurrido hace cinco meses bajo el argumento oficial de presuntos actos de corrupción sin que hasta la fecha exista una acusación formal presentada ante los tribunales, la vivienda familiar permanecía bajo custodia policial constante. El control incluía vigilancia las 24 horas, restricción de visitas y seguimiento de movimientos, un patrón que suele anteceder nuevas detenciones dentro del círculo cercano de los señalados.

De acuerdo con fuentes que relatan la salida por veredas, la decisión de abandonar el país se tomó después de que Amelia y Amílcar fueran citados en al menos dos ocasiones a la Procuraduría General de la República, donde fueron interrogados por supuesto “lavado de dinero”, una acusación recurrente utilizada por el régimen contra exaliados en proceso de purga. Tras la segunda citación, ninguno volvió a presentarse.

Tras la detención de Arce, su esposa no había recibido información oficial sobre su paradero ni sobre su estado de salud. Personas cercanas a la familia aseguran que el antiguo operador económico del sandinismo muestra una delgadez extrema y signos claros de deterioro físico, lo que incrementa la preocupación por su integridad. El episodio confirma que la purga interna del régimen no distingue trayectorias ni lealtades pasadas y que, incluso entre antiguos camaradas, el miedo a la cárcel y al destierro sigue marcando el ritmo de las decisiones.