Bases sandinistas estallan contra Murillo

Captura del excombatiente y exfuncionario del FSLN expone tensiones dentro del oficialismo, mientras sectores históricos advierten contra una “cacería” impulsada desde la cúpula del poder.

ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

3/20/20264 min read

Detención de figura histórica sacude al sandinismo

La reciente captura de Evertz Cárcamo exdiputado, exvicealcalde de Managua y antiguo guerrillero sandinista ha encendido una nueva grieta dentro del oficialismo nicaragüense. Cárcamo, también conocido por su rol mediático como creador del espacio “La Cámara Matizona”, habría sido trasladado a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocidas como “El Chipote”, según reportes.

Su detención no solo representa un nuevo episodio de represión, sino que adquiere una dimensión distinta al tratarse de una figura vinculada históricamente al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). No es un opositor tradicional, sino un exintegrante del propio sistema que ahora parece ser alcanzado por las mismas prácticas que durante años se aplicaron contra críticos externos.

León: foco de inconformidad dentro de las bases

La reacción no se hizo esperar. En León, una de las ciudades con mayor peso histórico dentro del sandinismo, comienzan a emerger señales de inconformidad entre las bases tradicionales del partido.

Fuentes vinculadas a estructuras locales señalan que militantes históricos se encuentran indignados por la detención de Cárcamo y otros cuadros considerados parte de la vieja guardia. Como respuesta, se estarían preparando cartas dirigidas directamente a Rosario Murillo, en las que se exige la liberación tanto de Cárcamo como de Evertz Delgadillo.

Este tipo de acciones refleja un nivel de tensión poco habitual dentro de un movimiento que, durante años, ha mantenido una disciplina interna férrea.

Señalamientos directos contra la cúpula del poder

El malestar no se limita a la detención en sí. Las bases también han dirigido sus críticas hacia figuras clave del oficialismo. Entre ellas, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, a quien responsabilizan de operar en León bajo directrices que buscan castigar a determinados sectores dentro del sandinismo.

Según testimonios recogidos en el entorno local, se le acusa de estar detrás de maniobras internas que responden a decisiones de la cúpula, particularmente de Rosario Murillo. Las advertencias que circulan en ese contexto no son menores: “Se anda buscando algo feo en León”, señalan voces cercanas a estas estructuras, reflejando un clima de creciente tensión.

El detonante: críticas públicas y ruptura interna

El caso de Cárcamo parece haber tenido un punto de quiebre claro. En los días previos a su captura, el excombatiente había expresado abiertamente su descontento a través de redes sociales, cuestionando lo que consideraba un trato desigual dentro del oficialismo.

Una de sus publicaciones generó particular impacto al comparar la liberación de un creador de contenido afín al sandinismo tras un incidente en estado de ebriedad con el trato que reciben antiguos combatientes.

“Como duele que un bacanalero tenga impunidad y un cachorro combatiente no. Tiro por la culata”, escribió.

El mensaje, cargado de crítica interna, habría sido interpretado como una ruptura de lealtad. Poco después, su cuenta de Facebook fue eliminada y posteriormente se reportó su detención.

De la lealtad histórica a la purga interna

El caso revela una dinámica que comienza a repetirse dentro del sandinismo: figuras que en su momento fueron funcionales al poder terminan siendo desplazadas, silenciadas o castigadas cuando dejan de alinearse con la narrativa oficial.

Cárcamo, quien en los años noventa tuvo relevancia dentro del aparato político y mediático del FSLN, había sido relegado en los últimos tiempos a espacios secundarios. Su creciente inconformidad, sumada a sus declaraciones públicas, parece haber acelerado su caída.

Para analistas, este tipo de acciones responde a una lógica de control interno donde no se toleran desviaciones, incluso si provienen de cuadros históricos.

Una “cacería” que alcanza a la vieja guardia

Las reacciones desde León apuntan a una percepción más amplia: la existencia de una “limpieza” dentro del sandinismo, dirigida especialmente contra los llamados “cachorros” y miembros de la vieja guardia.

Este término, utilizado para referirse a combatientes históricos, refleja una identidad dentro del movimiento que ahora parece entrar en conflicto con las estructuras actuales de poder.

La idea de una cacería interna no solo expone tensiones, sino que también sugiere un reordenamiento dentro del oficialismo, donde la lealtad absoluta se impone sobre la trayectoria o el historial dentro del partido.

Un régimen que enfrenta fisuras desde adentro

Lo ocurrido con Cárcamo deja al descubierto una realidad que el discurso oficial intenta evitar: las tensiones internas dentro del sandinismo existen y comienzan a hacerse visibles.

Aunque el régimen ha logrado mantener control sobre la oposición externa, los conflictos dentro de sus propias filas representan un desafío distinto, más complejo y potencialmente más peligroso.

Las bases históricas, que durante años sostuvieron el relato del poder, comienzan a expresar incomodidad frente a decisiones que perciben como injustas o arbitrarias.

Silencio oficial y tensión en aumento

Hasta el momento, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha emitido una versión oficial sobre la detención de Cárcamo ni sobre las reacciones en León.

Sin embargo, el silencio no disipa las tensiones. Por el contrario, las profundiza.

Porque cuando las críticas comienzan a surgir desde adentro, el problema deja de ser político y se convierte en estructural.

Cuando la purga alcanza a los propios

El caso de Evertz Cárcamo marca algo más que una detención. Marca un punto de inflexión.

Cuando un régimen comienza a perseguir a quienes alguna vez fueron parte de su propia base, el mensaje cambia: ya no se trata solo de controlar a los opositores, sino de disciplinar a los propios y en ese escenario, el mayor riesgo no está afuera.