Báez: “No teman a quienes encarcelan, exilian y someten a los pueblos”
Durante su homilía dominical, monseñor Silvio Báez afirmó que la Iglesia no puede callar ante quienes encarcelan, fuerzan al exilio, someten a los pueblos y manipulan la verdad para mantenerse en el poder.
POLÍTICA NACIÓNESCENARIO NACIONAL
DaríoMedios Internacional
6/21/20263 min read


Monseñor Silvio José Báez lanzó este domingo una de sus reflexiones más contundentes sobre el papel de los cristianos frente a la injusticia y los abusos del poder, al advertir que la fe exige denunciar a quienes gobiernan mediante el miedo, la represión y la manipulación de la verdad.
Durante su homilía correspondiente al XII Domingo del Tiempo Ordinario, el obispo auxiliar de Managua recordó que el Evangelio no puede vivirse únicamente en la intimidad, sino que debe anunciarse públicamente, incluso cuando hacerlo implique enfrentar persecución, rechazo o amenazas.
“El discípulo de Jesús no puede callar la verdad de Dios, ni por miedo a ser rechazado ni por prudencia para no incomodar a otros”, afirmó.
Las palabras de Báez llegan en un contexto marcado por las denuncias internacionales contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo por la persecución de opositores, periodistas, defensores de derechos humanos y miembros de la Iglesia católica.
La Iglesia no puede mirar hacia otro lado
El religioso insistió en que la Iglesia tiene la responsabilidad de involucrarse en la realidad social y defender la dignidad humana frente a cualquier sistema que la amenace.
“La Iglesia no puede cruzarse de brazos ni mirar hacia otro lado frente a sociedades que configuran su rostro pisoteando la dignidad humana, ignorando la libertad de las personas, relegando a los pobres y olvidando a las víctimas”, expresó.
Báez señaló que anunciar el Evangelio implica también denunciar las estructuras que generan sufrimiento, exclusión y opresión.
Según el obispo, cuando la Iglesia proclama la verdad y exige justicia inevitablemente se convierte en una voz incómoda para quienes utilizan el poder para dominar.
“Cuando llamamos a las cosas por su nombre y proclamamos las exigencias de la misericordia y la justicia, tarde o temprano nos volvemos incómodos para quienes viven en las tinieblas de la ambición desenfrenada de poseer y del hambre insaciable de dominar”, afirmó.
“No tengan miedo”
Uno de los momentos más fuertes de la homilía estuvo marcado por la reflexión sobre las palabras de Jesús: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo”.
A partir de este pasaje evangélico, Báez hizo una referencia directa a quienes utilizan mecanismos de persecución para silenciar a quienes piensan diferente.
“No tengan miedo a quienes denigran con calumnias, llevan a la cárcel o fuerzan al exilio. No tengan miedo a quienes gritan con odio, amenazan y atropellan con tal de que la verdad no salga a la luz y ellos sigan enriqueciéndose, sometiendo al pueblo y tergiversando la historia”, declaró.
Aunque no mencionó directamente al régimen Ortega-Murillo, sus palabras fueron interpretadas como una crítica a los gobiernos autoritarios que recurren a la represión para mantenerse en el poder.
El obispo recordó que los regímenes pueden perseguir personas, encarcelarlas o incluso acabar con sus vidas, pero no pueden destruir los ideales ni borrar el testimonio de quienes luchan por la verdad.
“Podrán matar el cuerpo, pero no los ideales ni la fe; podrán terminar con la vida terrena del profeta, pero no pueden destruir su testimonio”, sostuvo.
El miedo como instrumento de control
Báez también alertó sobre el uso del miedo como herramienta para controlar a la sociedad.
Según explicó, el temor puede llevar a las personas a callar, renunciar a sus convicciones e incluso justificar la injusticia para evitar problemas.
“Algunos piensan que es mejor callarse, que es más prudente no buscarse problemas, actuar como si no se hubiera visto nada y evitar decir lo que pueda disgustar a los poderosos”, señaló.
Sin embargo, afirmó que la misión cristiana exige libertad interior y valentía para defender la verdad.
“El miedo nos encierra en nosotros mismos, distorsiona la realidad y puede llevarnos a vender la conciencia”, advirtió.
Una llamada a la denuncia profética
Para Báez, la Iglesia debe mantener una voz profética frente a los abusos del poder y acompañar a las víctimas de la injusticia.
El religioso afirmó que los cristianos están llamados a defender la libertad, la dignidad humana y los valores del Evangelio incluso en medio de contextos hostiles.
“No tengamos miedo de ser profetas de Jesús. No tengamos miedo de anunciar con convicción el Evangelio y de denunciar con valentía lo que, en el mundo, se opone al designio de Dios”, expresó.
Al concluir su mensaje, reiteró que la fe debe prevalecer sobre el temor y recordó que quienes luchan por la verdad no están solos.
“No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”, concluyó el obispo, en una homilía que volvió a colocar en el centro de su mensaje la defensa de la verdad, la libertad y la dignidad humana frente a cualquier forma de opresión.


