Absalón Pastora desobedece la línea de Murillo y provoca a Washington
El propagandista sandinista lanzó un ataque frontal contra el presidente de Estados Unidos, rompiendo el tono de cautela impuesto por Rosario Murillo y dejando al descubierto fisuras en el discurso oficial del régimen.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
1/9/20262 min read


El propagandista sandinista Moisés Absalón Pastora lanzó una arremetida pública contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento en que la vocería oficial del régimen nicaragüense había optado por el silencio y la prudencia frente a Washington.
Las declaraciones de Pastora contrastan abiertamente con la línea de contención promovida por Rosario Murillo, quien en los últimos días ha evitado confrontaciones directas con Estados Unidos, consciente del nuevo escenario regional tras la captura de Nicolás Maduro y el debilitamiento de los aliados del sandinismo.
Un ataque que rompe el libreto
En su discurso, Pastora acusó a Trump de “imperialismo”, “hipocresía” y de promover políticas agresivas contra América Latina, retomando una retórica confrontativa que el régimen había moderado deliberadamente. El tono no pasó desapercibido dentro del propio oficialismo, donde la consigna dominante ha sido bajar el perfil, evitar provocaciones y no atraer atención innecesaria desde Washington.
Para analistas políticos, el mensaje de Pastora no solo va dirigido al exterior, sino que funciona como un gesto interno de desobediencia discursiva, una señal de que no todos los operadores del régimen están dispuestos o son capaces de alinearse con la estrategia de silencio impuesta desde “El Carmen”.
¿Lealtad o desafío?
Pastora, conocido por su historial de ataques virulentos contra la oposición, la Iglesia y organismos de derechos humanos, parece haber optado por una hiperlealtad ruidosa que termina chocando con la táctica actual del régimen. En lugar de proteger al sandinismo, su intervención expone una contradicción incómoda: mientras Murillo intenta proyectar calma y “diálogo”, uno de sus operadores más visibles vuelve al discurso de confrontación total.
Este desajuste deja entrever tensiones internas en el aparato propagandístico, donde algunos cuadros buscan reafirmar su utilidad política recurriendo al ruido, incluso a costa de incomodar a la jefatura.
Un síntoma del nerviosismo interno
El episodio ocurre en un contexto de repliegue estratégico del régimen sandinista, marcado por el temor a sanciones, investigaciones y posibles revelaciones tras la caída del chavismo en Venezuela. En ese escenario, cualquier voz que se salga del guion oficial no es solo una anécdota mediática, sino un síntoma del nerviosismo y la descoordinación que comienzan a emerger dentro del sistema.
Más que un ataque a Trump, la intervención de Moisés Absalón Pastora revela algo más profundo: cuando el poder entra en fase defensiva, ni siquiera la propaganda logra mantenerse disciplinada.


