El observatorio nicaragüense de la violencia destacó durante la presentación de su boletín correspondiente al mes de octubre de 2023 que tanto policías y militares se han hecho pasar por personas civiles en diferentes partes del país con el objetivo de vigilar a la población nicaragüense y principalmente a la oposición.

Hay que recordar que, desde hace varios años, Nicaragua ha estado en el ojo del huracán debido al deterioro de la situación de los derechos humanos. El principal responsable de ello es el régimen de Daniel Ortega, quien ha utilizado una serie de estrategias represivas para silenciar a la población que se opone a su régimen.

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“Los últimos meses, el Observatorio Nicaragüense de la violencia ha estado monitoreando denuncias relacionadas al incremento de la presencia y utilización de policías y militares de civil para realizar vigilancia encubierta en los territorios del país. Este tipo de vigilancia no está regulada por la ley, y puede llevar a una serie de violaciones a los derechos humanos”, señala el boletín de la organización.

Espionaje de policías y militares en cubierto es violatorio a los derechos humanos

De acuerdo con la información de esta organización independiente, la utilización de policías y militares de civil, puede llevar a una serie de violaciones a los derechos humanos.

Uno de los principales impactos de la vigilancia encubierta de los policías y militares en Nicaragua es el miedo que esta genera en la población.

“Las personas se sienten vigiladas en todo momento, lo cual los hace sentir inseguros en su propia casa y en sus lugares de trabajo. Esta situación también favorece la autocensura, y en muchos casos, lleva a la población a no ejercer plenamente sus derechos de libertad de expresión y de reunión pacífica. Es por ello por lo que la vigilancia encubierta se convierte en un mecanismo para controlar a la sociedad, limitando el ejercicio de los derechos humanos”, señala la organización.

Además, este tipo de vigilancia puede llevar a violaciones de derechos humanos como la tortura, el hostigamiento, la detención arbitraria, la desaparición forzada y hasta la ejecución extrajudicial. La vigilancia encubierta es un mecanismo que les permite a las autoridades llevar a cabo acciones coercitivas en un ambiente en donde no hay testigos, dejando de lado su responsabilidad de rendición de cuentas y protección de los derechos humanos de la población.

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Sin embargo, la vigilancia encubierta no solo se enfoca en las personas que se oponen al régimen, sino que también se dirige a las personas consideradas leales al mismo. En este contexto, cualquier persona puede convertirse en un blanco potencial de la vigilancia encubierta. De esta manera, se genera un ambiente de desconfianza y división que da lugar a una sociedad fragmentada en la que se promueve la intolerancia y se disminuyen los espacios para el diálogo y el consenso.