Desde abril de 2018, la iglesia católica -al igual que el gremio estudiantil, empresarial, sociedad civil, periodistas, entre otros sectores nicaragüenses- es blanco fijo de la persecución política desmedida del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sin embargo, este año está marcado por sucesos inimaginables, que retratan como la ira de la pareja dictatorial y su sistema, se abalanzó sobre el catolicismo en Nicaragua, llegando a encarcelar a 11 religiosos -en su mayoría sacerdotes- en menos de tres meses, pero que ahora dependerá completamente del Ministerio de Gobernación.

En lo que va de 2022, la rabia de la pareja dictatorial nicaragüense fue desatada sin desenfreno contra la iglesia católica, en manos de la Policía Nacional, el Ministerio de Gobernación, la Asamblea Nacional, el Ministerio Público, entre otras instituciones. 

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Varias organizaciones religiosas fueron canceladas y confiscadas; el nuncio Waldemar Stalislaw Sommertag fue expulsado del país, al igual que dos grupos de misioneras y varios sacerdotes; muchos templos son asediados, hasta la fecha, y ocho emisoras católicas han sido canceladas, al igual que un canal de televisión de la Conferencia Episcopal; los santos ahora tienen prohibido salir a las calles de las congregaciones durante sus festividades; y 11 religiosos católicos viven en carne propia, ahora mismo, el yugo de los Ortega-Murillo, mientras se encuentran detenidos en las celdas del país, en condiciones inhumanas.

Capturados entre el 01 de junio y el 19 de agosto, los sacerdotes, seminaristas y laicos, ya son parte de la lista de presas y presos políticos en Nicaragua, acusados y sentenciados por delitos comunes, o investigados sin procesos judiciales transparentes ni formulación de cargos concretos. 

La oposición política denuncia sus detenciones arbitrarias y las organizaciones de derechos humanos apelan por su liberación inmediata, aunque los medios oficialistas los acusan de “agredir la paz” y querer “orquestar” una “desestabilización” en el país.

Estos son los 11 religiosos católicos que viven en primera persona la ira del régimen Ortega-Murillo, por difundir la palabra de Dios y defender, a capa y espada, a la ciudadanía nicaragüense en su dolor y frustración: Manuel Salvador García, José Leonardo Urbina, Óscar Benavides Dávila, Rolando Álvarez Lagos, Ramiro Reynaldo Tijerino, José Luis Díaz, Sadiel Antonio Eugarrios, Raúl Antonio Vega, Darvin Esteiylin Leiva, Melkin Antonio Centeno y Sergio José Cárdenas

A pesar de que el máximo líder del Vaticano, el Papa Francisco, aseguró que actualmente existe un diálogo con la administración de Ortega, se desconoce el avance de dichas negociaciones. “Hay diálogo. Esto no significa que apruebe todo lo que hace el gobierno o que lo desapruebe todo. No. Hay diálogo y hay que resolver los problemas. Ahora mismo hay problemas”, expresó el pontífice.
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“La escalera de oro la perdió Ortega Murillo en el primer diálogo. Tuvieron esa oportunidad y se le hubiera evitado al pueblo nicaragüense más derramamiento de sangre, encarcelamientos injustos, exilio. Inclusive que ellos, su familia y sus allegados pudieran hoy en día dormir tranquilos. Con el diablo no se dialoga nunca”, expresó Román sobre conversaciones y acuerdos con la dictadura de Ortega y Murillo.

El grupo de siete religiosos, que aún no han sido condenados -exceptuando monseñor Álvarez-, tiene programado un juicio masivo el viernes 07 de octubre, a cargo del fiscal auxiliar Manuel de Jesús Rugama Peña, tras realizar la acusación formal el 21 de septiembre, luego de 33 días bajo detención en las celdas de El Chipote.