Hermógenes Crescencio Blanco de 58 años fue condenado a cadena perpetua “revisable”, y Sheyla Isabel Méndez Bonilla (22) a 30 años de prisión.

Según el juez Luis Felipe Alvarado Palma la pareja actuó en complicidad para privar de la vida a la señora Vilma Elena Méndez Bonilla de 40 años.

Según los “hechos probados” el femicida sostenía una relación de intimidad con madre e hija. El femicidio ocurrió el 5 de diciembre del año pasado.

Vilma Méndez fue asesinada en la casa del femicida ubicada en el barrio Sonrisa de Dios en el municipio de Nagarote, lugar donde la mujer accedió a ir con el hombre, según cita el expediente judicial.

En la casa del acusado se encontraba Sheyla Isabel Méndez Bonilla, hija de la víctima, la que ejercía acto de violencia física y verbal en contra de su madre, relata la nota del caso.

En el interior de la vivienda, cerca de las seis de la tarde, el imputado lanzó contra el suelo a Vilma Méndez, le amarró de pies y mano, y con el mismo mecate le hizo un lazo en el cuello logrando asfixiarla.

Ambos condenados fueron remitidos al sistema penal de la ciudad de Chinandega donde cumplirán las penas impuestas.